Historia y tradición
Los orígenes del olivo se remontan prácticamente a los orígenes de la agricultura, lo que marcó un antes y un después en el desarrollo de nuestra especie, por lo tanto estamos ante un árbol milenario que siempre ha representado para el ser humano una rica fuente de alimento, además de relacionarse simbólicamente con la paz y la sabiduría.
El olivo (planta oleaginosa), la aceituna y el aceite son parte fundamental de la historia de la “alimentación mediterránea” y un pilar imprescindible de su cultura, contribuyendo de forma muy significativa en los beneficios que se le atribuyen a dicha alimentación: LA DIETA MEDITERRÁNEA (declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO en 2010); conformando, junto a la vid-vino y al trigo-pan la conocida trilogía mediterránea.
Los aspectos organolépticos y culinarios del aceite de oliva son muy valorados en todo El Mundo por su extraordinario olor y sabor, que lo hacen especialmente idóneo para ser consumido en crudo; es sano, saludable y muy sabroso.
El aceite de oliva virgen es el aceite obtenido del fruto del olivo únicamente por procedimientos mecánicos o por medios físicos, en unas condiciones de temperatura que no produzcan alteración alguna del zumo, y que no haya tenido más tratamiento que el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado.
Los usos que se han hecho del aceite de oliva no son sólo culinarios, sino que además se ha empleado en cosmética, medicina, perfumes, iluminación, …etc.
Algunos autores consideran que el cultivo del olivar se inició en el periodo que va desde 4000 adC al 3000 adC en un lugar indeterminado del Levante Mediterráneo (en el Creciente Fértil que va desde los ríos Tigris y Éufrates hasta el Nilo).
En España se introduce el cultivo del olivo, mediante los Fenicios (año 1100 adC), y posteriormente fue creciendo su laboreo masificándose notoriamente de mano de los pueblos Íberos; aunque las verdaderas mejoras llegaron a través de la ocupación romana de Hispania quienes aportaron nuevos conocimientos y optimizaron las técnicas de cultivo adquiridas hasta entonces.
Un notable cambio se produciría en la Península Ibérica en la olivicultura y en la producción y consumo de aceite de oliva con la irrupción de los árabes. La cultura religiosa árabe limitaba el consumo de grasa animal a la de cordero y esencialmente se centraba en el consumo de grasa de origen vegetal, concretamente Aceite de Oliva.
Durante el dominio Musulmán se realizaron avances agropecuarios y se elaboraron multitud de tratados y textos sobre agricultura y oleicultura.
Hoy España es el mayor productor de aceite de oliva de El Mundo, considerado además cómo el de mejor calidad, representando Andalucía un tercio de la totalidad.
Se calcula que existen más de 260 variedades distintas de olivo.